Farsa en Chipre

You are welcome, sir, to Cyprus.–Goats and monkeys!
W. Shakespeare, Othello 4.1
Escándalo y crujir de dientes por la “linea roja” que se ha cruzado en Chipre: tocar depósitos por menos de 100.000 euros, que en teoría están protegidos y garantizados por el Fondo de Garantía de Depósitos. ¿Garantizados? 
Recuerdo como se subió la cifra protegida de 20.000 a 100.000 euros de la noche a la mañana en 2008 (después de que Irlanda emitiese una garantía absoluta que era incapaz de cumplir, pero que amenazó con crear una “guerra de depósitos” europea), sin tomar ninguna medida para aumentar la solvencia o garantía de los 3 fondos (para bancos, cajas y cooperativas de crédito, fusionados en uno solo en 2011); 
recuerdo como dichos fondos fueron saqueados para contribuir al FROB y a los diversos rescates de entidades amigas hasta que la caja quedó vacía antes de llegar a Bankia (demasiado gordo). 
La garantía sobre los depósitos tiene tanto valor como las promesas de Mariguano de que no subiría el IVA, y si a alguien le sorprende el corralito es que ha vivido en marte en los últimos 4 años.
Más aún, la contribución “voluntaria” de los depositantes no es tan sorpresiva. 
La posibilidad bien cercana (aunque no segura) se detallaba en el Economist de esta semana (edición en papel publicada el jueves pasado), y en otros medios. No habrán pillado a muchos depósitos gordos.
Lo que es inesperado es lo chapucero de la implementación, incluso para los abisales “estándares” del eurogrupo. 
Lo que parecía un corralito de manual (con detalles cerrados anunciados un viernes por la noche de un fin de semana largo, para que esté todo resuelto el martes) se convierte en una farsa (otra más) ya que se les olvidó asegurar los votos en el parlamento para pasar la ley.
 ¿Pero para qué quiere un parlamento Chipre? 
¿No saben que las cosas se deciden entre Merkel, Schauble, Draghi y Lagarde (con Dijsselbloem trayéndoles zumo de naranja, y Hollande si necesitan entretenimiento)?
Los pseudo-keynesianos habituales presentan la “linea roja” como evidencia de que Merkel lleva a Europa al desastre por motivos electorales (aunque tienen razón en que es absurdo tocar a los depositantes y dejar intactos a los bonistas; pero Schauble culpa de esa decisión al gobierno chipriota, vaya usted a saber la verdad). 
Lo que Alemania tenía que haber hecho, según los dementes que escriben la linea electoral de El Pais (tengo una debilidad especial por ese medio, que a pesar de -o quizás debido a- su ínfima calidad crea muchísima opinión), es pagar el rescate entero (dos rescates en realidad, ya que rescatar a Chipre, Grecia, Irlanda etc no sirve de nada si no se acompaña de un “Plan Marshall” para promover el crecimiento etc etc). 
No hace falta preocuparse por la sostenibilidad de la deuda, ya que 
todo el mundo sabe ya que la deuda es impagable; 
por tanto, se puede asumir cuanta haga falta. Ya han empezado las llamadas pidiendo no restructuración, no mutualización, sino directamente condonación 
¿Cómo se financian entonces esos rescates y planes Marshall? 
Todos a una: ¡Im-pre-so-ra!
Pero en algo más tienen razón: las deudas son efectivamente impagables, y por tanto no se pagarán. 
Antes, evidentemente, viene el saqueo de los ahorros disponibles para cubrir lo que se pueda. 
La decisión primordial, crucial, es el orden del saqueo de ahorros, y que agujeros se cubren primero. 
La fantasía de que el euro significa que los ahorros alemanes cubrirán los pufos periféricos todo el tiempo posible, a través de mutualizaciones de deuda e impresora temprana e ilimitada dirigida a nuevas burbujas y planes Marshall, se revela cada vez más como el cuento de hadas que siempre fue. 
Los agujeros periféricos solo se cubrirán con ahorros periféricos (hasta donde lleguen), en el orden que decidan sus políticos: bancos salvados por prestamos avalados por estados financiados con bonos comprados por fondos de pensiones y bancos nacionales con dinero prestado por el BCE contra el colateral de los mismos bonos y garantizado con un balance sostenido por un sistema de compensación que permite fugas de depósitos con Alemania como gran acreedor… 
Cuando la música pare, ¿donde estará la bolita?
La farsa de Chipre es, en fin, un primer aviso de que la música se está acabando.
La maldición china de Vivir en tiempos interesantes es cuando menos agotadora, y puede ser muy dolorosa; pero a veces, en medio de la destrucción, nos regala episodios impagables de pura hilaridad. 
Ayer martes fue un día para las antologías de la comedia surrealista, casi a la altura de la lección de regateo en “Life of Brian” o el contrato de “Noche en la Ópera” .
Recordemos la situación: 
el plan anunciado el viernes (gravar los depósitos menores de 100.000 al 6,7%, y los que superen esa cantidad al 9,99%, recaudando en total 5.800 millones) incluye la aprobación del mismo por el parlamento chipriota el domingo
Pero tras las reacciones adversas durante el fin de semana, resulta que el gobierno chipriota no tiene suficiente apoyo parlamentario para aprobarlo. 
Como consecuencia, se pospone la reunión hasta el martes, y se alarga el plazo durante el cual los bancos permanecerán cerrados (toda la semana). 
Recordemos que el lunes que viene también es fiesta (los chipriotas parecen ser gente relajada y poco amiga de trabajar los lunes), con lo que los bancos no abrirán hasta el martes que viene por lo menos.
Ayer nos desayunamos con la noticia de que el plan se ha revisado y los depósitos<100.000 euros pagarán el 3%, mientras que aquellos por debajo de esa cantidad pagarán 12,5%. 
Poco después oímos que la Comisión Europea sugiere que los depósitos<100k estén exentos, y los mayores de 100k paguen el 15,6%, sin afectar a la recaudación total.
A media mañana el plan, según Reuters, es que los depósitos<20k estarán exentos, pero los mayores de 100k seguirán pagando el 9,99%. 
Eso produce una bajada en la recaudación total, que no se explica como se compensará.
Según Reuters y MarketWatch (y EFE), el presidente Anastasiades dice que no cree que el plan sea aprobado en el parlamento.
Rumores de que la reunión se puede aplazar otra vez.
En uno de los episodios más estrafalarios de todo el día, la agencia EFE se retracta y dice que Anastasiades no dijo eso ayer, sino el lunes. Reuters y Market Watch mantienen la declaración (o supuesta declaración).
Después de comer empieza el espectáculo. 
Continúan los rumores de que el parlamento no se reunirá, o si se reune debatirá el plan pero no lo votará. Market News anuncia que el ministro de Finanzas de Chipre, Mikalis Sarris, de viaje a Moscú (oficialmente para intentar re-negociar el plazo y tipo de interés del préstamo extendido por Rusia hace un par de años) ha dimitido.
Poco después, Market News añade que la dimisión ha sido rechazada por Anastasiades.
Empieza la reunión en el parlamento a la hora prevista. A estas horas nadie está seguro de cual es el plan presentado (se habla de progresividad para los depósitos<100k).
El gobernador del Banco central de Chipre, Pánicos (sic) Dimitriades, intenta calmar a los mercados reconociendo que con el plan presentado (?) habrá una fuga de depósitos del 10% en cuanto abran los bancos. Buen trabajo, Pánicos.
El ministro Sarris desde Moscú niega haber dimitido, asegurando que él hubiera sido el primero en enterarse. 
Se rumorea que intenta conseguir un rescate enteramente financiado por Rusia; a cambio, ofrece a Putin no solo derechos preferentes sobre el gas recién descubierto (si no le importa una posible guerra con Turquía), sino el control de los bancos chipriotas (yes, really).
El parlamento vota el plan. Votos a favor: Cero. Todos los partidos votan en contra menos el de Anastasiades, que se abstiene. Aquí hay que hacer una pequeña pausa porque ya se me saltan las lágrimas de la risa.
Nadie recuerda quien tuvo la idea de usar una tasa sobre los depósitos para financiar los 5.800 millones. 
La comisión, el eurogrupo, el BCE y el gobierno de Chipre se culpan entre ellos, o acusan al FMI.
El BCE dice que seguirá manteniendo la linea de liquidez del Banco Central de Chipre a sus bancos “según las reglas”. Por favor, un respiro, ya no puedo más.
Hoy es el día después. 
Los titulares de la prensa hablan de caos, pero en realidad no pasa nada. 
El no-dimitido Sarris (que según los medios griegos será defenestrado en cuanto vuelva a Chipre) anuncia en Moscú que las conversaciones con Rusia han sido “constructivas” (o sea, que no hay acuerdo).
Nadie tiene ni la menor idea de lo que está pasando o va a pasar. 
De momento, Chipre sigue ahí, aunque igual en cualquier momento se abren las aguas, y de los testículos de Saturno (será por gónadas) vuelve a nacer Venus en una de sus playas.
Los titulares de la prensa en europa hablan de caos tras el rechazo del plan de rescate en el parlamento, pero en Chipre no pasa nada de nada. Los cajeros automáticos funcionan, sin grandes colas. 
Los rusos que vinieron a sacar sus depósitos, según un taxista de breve fama, esperan haciendo turismo o poniéndose ciegos de retsina.
El ministro de Finanzas Sarris (un tecnócrata de libro, con experiencia en el banco central y casi 30 años en el Banco Mundial, y autor de la entrada de Chipre en el euro), que según ekathimerini.com será defenestrado en cuanto vuelva a Chipre, ha mandadoun SMS a Reuters  (desde alguna reunión en la que se aburría mientras Putin contaba otra vez como había despezado a un oso con sus propias manos) negando su dimisión o destitución. 
Tras salir de otra reunión, con el ministro de finanzas ruso, anuncia que las conversaciones han sido “constructivas” (o sea, que no hay acuerdo).
Rumores de que Gazprom está dispuesta a comprar Chipre. 
Después de todo, si los ingleses se lo alquilaron a los Turcos en 1878, ¿por qué no pueden ellos comprarlo? 
El ministro de Energía de Chipre, Yorgos Lakkotrypis, también está en Moscú, oficialmente para una feria de turismo. 
Gazprom ha desmentido los rumores, pero han dicho a Lakkotrypis que se pase a saludar.
El arzobispo de Nicosia, Crisóstomo II (Crisóstomo I fue el primer presidente de la república de Chipre), se entrevista con el presidente Anastasiades y pone a su disposición los bienes de la iglesia Ortodoxa, “para no depender de esos extranjeros”. 
A la pregunta de si pone algún límite a esa contribución, responde: “Todo el mundo sabe que la iglesia está forrada”.
Anastasiades se reune (no sé si antes o después) con los líderes de los partidos políticos y con Pánicos, el gobernador del banco central, en la oficina de este último, para discutir un “plan B”. 
Las opciones discutidas, según un líder de la oposición que se pasa la discrección por la puerta de Famagusta, pasan por nacionalizar los fondos de pensiones de las compañías telefónicas y eléctricas, y de alguna otra si pueden pillarlo, para conseguir dos o tres mil millones; y pedir a los rusos que pongan el resto hasta los 5.800 millones exigidos por el eurogrupo, a cambio de uno o dos bancos, o lo que se les ocurra.
A continuación Anastasiades  se reune con representantes de la troika. 
Uno de ellos declara que negociar con los chipriotas es más frustrante aún que hacerlo con los griegos. 
“Los griegos te la intentaban meter doblada todo el tiempo, 
pero al menos sabían lo que querían. 
Los chipriotas nos tienen realmente confundidos”.
La leyenda continúa.
La farsa en Chipre ya no da ganas de reir. 
Parece que los rusos han dejado colgados a los cipriotas (pueden preguntar a los serbios o a los griegos cuanto valen las promesas de la Madre Rusia a sus hermanos ortodoxos). 
El BCE ha respondido al farol chipriota con un órdago, aún si eso implica hacer de Chipre su Lehman Brothers, su linea en la arena, su “hasta aquí y no más”.
Lo normal es que Chipre se la envaine, aprueben lo que les digan, y pidan perdón por su atrevimiento al votar “No” el martes. Pero ¿y si no lo hicieran? ¿Cómo procedería el BCE?
La clave es evitar el contagio. 
El problema no es la deuda pública; si un país en apuros solicita la OMT, con que el BCE anuncie inequivocamente que la concederá bastaría para calmar los mercados (de momento nadie se atreve a apostar contra el BCE cuando va de frente, solo cuando se muestra deliberadamente remolón); 
el mercado primario de deuda pública también está en manos del BCE (a través de los chutes de liquidez a los bancos), y lo que pase en el secundario no importa mientras el BCE siga aceptando deuda pública de los bancos al descuento.
El problema son los depósitos y el miedo. 
Para evitarlo el BCE inundaría a los bancos de liquidez. No sé si bastaría. 
La declaración más importante de los últimos días, si es cierta, es el recordatorio de Schäuble de que no hay garantías de depósitos cruzadas entre países (evidente, ya que no hay unión bancaria). 
Eso quiere decir que sería necesario imponer controles de flujos de capitales (semi-corralitos) a nivel europeo, lo cual a corto plazo puede funcionar, simplemente porque deja a los periféricos sin sitios para escapar. 
Claro que sería cargarse la libre circulación de capitales, que es un pilar fundamental de la UE; pero a estas alturas no creo que nadie crea que queda nada sagrado.
Recordemos que mientras el mundo se distraía con Lehman Brothers, Paulson y Bernanke salvaban a AIG (e indirectamente a Goldman), y rompían las compuertas de la impresora. 
Atención a los movimientos ente bambalinas si se dejara caer a Chipre. 
Merkel está intentando convertir las elecciones en Septiembre en una disyuntiva entre un SPD dispuesto a darle a la impresora y a salvar el euro a toda costa, y ella, que intenta salvar el euro pero solo si los periféricos aceptan su papel de penitentes hasta el final. 
Si lo juega bien se puede encontrar con el mandato que busca para partir el euro.
Aunque todo se quedase en un susto, la música se va acabando. ¿Donde está la bolita?

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