Twitter como medio de comunicación sirve al sistema?

Alfredo Abrisqueta. Twitter: el condicionamiento del nuevo cosmopolita.

Imaginemos el ágora ateniense de la época de Platón y Sócrates. Imaginemos que estamos en ella y alrededor nos arropan los cuerpos de los ciudadanos y el calor de la democracia. Imaginemos que nos encontramos en medio de una gran batalla dialéctica entre los pescadores y artesanos por un lado y los políticos por el otro. Da igual el tema de la discusión que surge del roce entre las opiniones opuestas, no importa que los intereses individuales pretendan cercenar la libertad colectiva, solamente nos interesa saber que el parecer de los políticos, sabios y maestros siempre tendrán mayor peso que aquella que es defendida por los artesanos y los pescadores, justamente haciéndose contraria la intención de Platón cuando dijo: “buscando el bien de nuestros semejantes encontramos el nuestro.”

Imaginemos ahora que la asamblea griega aprueba la limitación de sus discursos en 140 caracteres propuesta por los gobernantes y sabios, siendo oportuna la necesidad de limitar la voz de los mediocres que hablan demasiado, obligándoles de este modo a jugar inconscientemente al juego de la competitividad. Es decir, el juego que consiste en convencer a los demás mediante discursos maquillados de técnicas retóricas, haciéndose valer la justicia de Trasímaco como: “la conveniencia del más fuerte“. Pero, a pesar de que no todo el mundo es capaz de acotar una misma idea, ya sean por diferencias educativas o bien por carencias económicas que impiden costearse la educación de los maestros sofistas, igualmente, imaginemos que se acepta la propuesta y desde este momento, desde esta misma mañana, las asambleas funcionarán con el nuevo formato aceptado.

Imaginemos que tras el paso del tiempo, unos tres meses por ejemplo, de nuevo hay otra asamblea democrática. Los ciudadanos, carniceros, pescadores, artesanos, constructores, soldados, sabios, maestros y políticos, se reúnen de nuevo para discutir sobre los asuntos primordiales de la ciudad. Sin embargo, el pescador y el artesano se limitaron a escuchar porque desde hace tiempo cedieron su palabra al político, al sabio y al maestro. Tres tipos de cargos y tres tipos de personas distintas que supieron adaptarse fácilmente al nuevo formato de la asamblea. En definitiva, el lobo que administra con astucia su rebaño.

Pasaron los meses, y tras éstos, los años. Atenas dejó de ser la antigua y democrática Atenas debido a la ignorancia de los pobres y la indiferencia de los mediocres. Sin embargo, muchos de ellos se dieron cuenta de la estafa del nuevo formato que les había privado de sus derechos, así pues, decidieron luchar para traer de nuevo la democracia al ágora ateniense de la misma forma cuando fue suplantada: convencer a los demás de anular el formato y restaurar el antiguo. No obstante, su lucha fue en vano. Nunca supieron cómo articular sus ideas con las palabras adecuadas, cometiendo infracciones de las reglas asamblearias por un lado, o bien porque eran incapaces de convencer los corazones de los participantes.

Así pues, como dijo Protágoras: “Dicen también que las cosas hermosas, unas lo son por naturaleza, mientras que cosas justas en modo alguno lo son por naturaleza, sino que los hombres continuamente disputan entre sí y las alteran siempre, y las que alteran y cuando las alteran, ésas son las que dominan. convirtiéndose en tales por arte y por las leyes y no por naturaleza alguna.” La justicia, gracias al nuevo formato, se ve mermada por el interés del más fuerte que condena al débil a vivir una vida de subordinación y miseria. Pues bien, imaginémonos ahora que el ágora ateniense se convierte en Twitter, que los muros de Atenas caen ante la estupefacción de Aristóteles, que aseguró que los límites de la democracia son los límites del ágora.

Hijo del sistema de mensajería telefónica, el formato de Twitter como herramienta de comunicación social va a condicionar, si bien no lo hace ya, nuestra forma de pensar. Es decir, subordina el pensamiento del ciudadano cosmopolita “tuitero” en favor de un pensamiento común que domina nuestro sistema político económico y social, haciendo (casi) imposible por un lado, despertar de la ignorancia e indiferencia y por el otro, oponer una clara resistencia jugando con sus propias reglas.

Hace unos días publiqué un Tweet (una versión más reducida) que decía lo siguiente: “Los 140 caracteres de Twitter al principio es un maravilloso reto, luego un caprichoso juego de palabras, después una profunda inspiración poética y finalmente, cuando eres todo un experto, descubres que el formato de comunicación de la red social favorece al sistema”. Sin embargo, ¿por qué Twitter favorece al sistema? ¿Qué quiere decir esto de favorecer al sistema?

Para empezar, la información fluye sin cesar a una velocidad vertiginosa, cuya única preocupación es tener el monopolio de la inmediatez en un espacio marcado por los intereses del mercado. Este tipo de características marchan en contra de unas condiciones apropiadas y necesarias para que surja un pensamiento crítico. La aglomeración de las noticias impide al lector disfrutar de una reflexión que requiere, en primer lugar, de una previa refrigeración de la mente para que se disponga con tranquilidad a procesar todos los datos obtenidos de las innumerables noticias consumidas. En segundo lugar, para poder abrir con libertad el espacio de la reflexión y del pensamiento crítico, debe haber cierta actitud filosófica, es decir, una educación previa que cuestione todos los datos que entran libremente por los sentidos y todas las conclusiones que se obtienen de ellos para no caer en las redes baratas de la opinión.

La sobresaturación de información que impide abrir un espacio para la reflexión se convierte en un auténtico problema para el filósofo, ya que cuando acaba de reflexionar en profundidad sobre un tema determinado la comidilla está en otra mesa. Consecuentemente, esto me conduce ahora a plantear el papel que juega Twitter, esa red social de los quinientos millones de usuarios, como vehículo de condicionamiento social preferido por el sistema.

Sin embargo, a diferencia de los hipotéticos griegos y sus hipotéticas asambleas celebradas en la hipotética ágora que se hallaba en la hipotética ciudad de Atenas, Twitter no está en ningún lugar ni ocupa ningún espacio determinado ni se realizan asambleas democráticas ni es exclusivo de los griegos. Desde la aparición de las redes sociales prácticamente es un absurdo hablar de ciudadanos de tal o cual país, sino que empieza a ser más apropiada la noción de cosmopolita. ¿Quién no ha conocido la cultura y la historia de otro país gracias a las relaciones virtuales con sus seguidores en Twitter? ¿Quién no ha resistido la tentación de entrar y salir de las conversaciones regionales de otros países y compartir sus preocupaciones o alegrías? ¿Qué usuario de Twitter no ha participado alguna vez de los “Trending Topics” mundiales leyendo y contestando a otras personas que están a miles de kilómetros de distancia? Esto es lo que yo llamo el “tuitero cosmopolita“.


Ahora bien, debo advertir que no todo en Twitter reluce sino que mas bien es oscuro, tan oscuro que infunde temor. Si he insistido en la realidad de los 140 caracteres es porque veo necesariamente que esto es el eje fundamental del artículo. Por una parte, el formato de esta red social condiciona el pensamiento del nuevo cosmopolita en la medida en que es influenciado continuamente por la abundante información comprimida que apenas deja tiempo suficiente para descomprimir, analizar, contrastar, comprender y en último lugar, establecer la crítica. La mayoría de los tuiteros cosmopolitas están acostumbrados a picar información por allí y por allá pero nunca llegarán a desentrañar la esencia de toda la información por razones de tiempo y por la privación de la tan necesaria actitud crítica. Es decir, nos conformamos con la información prensada que captamos de un determinado tweet a medida que vamos habituándonos cada vez más en la dinámica de Twitter

Por otra parte, Twitter es a la reflexión lo que la imagen es a la palabra. La condensación de la información nos obliga a ser cirujanos estéticos de las ideas y sobre todo, catadores de noticias. Esto sucede cuando la información contenida en un tweet puede ser perfectamente un titular de prensa de cualquier noticia, es decir, para hacernos una idea pongamos un sencillo ejemplo: imaginemos que nos representamos una fotografía de una espectacular terraza que pertenece a un chalet de lujo en Marbella. La imagen representa la terraza pero no sabemos hacia dónde mira porque el fondo de la imagen, el contorno, el paisaje se nos aparece de color negro. Esto es un tweet, es decir, una imagen que representa el objeto pero no el ambiente en el que está. Es una noticia que nos informa del hecho pero no del contexto y se hace imprescindible dejarnos llevar a otro espacio virtual para acabar leyendo la noticia completa.

En general, la audiencia de Twitter no es demasiado exigente con la información que selecciona. Si un tuitero coincide con cierta ideología que tiende hacia la izquierda, previamente escogerá ciertos medios de información conocidos distintos de otra persona que tienda hacia la derecha. Lo mismo se puede pensar para el que reniega de la prensa convencional y prefiere informarse mediante la prensa alternativa. La selección de medios de información dentro de la red social no es una novedad, sin embargo representa un problema mayor para el imaginario social debido al formato o soporte de la misma. Como dije anteriormente, el tuitero se va a adaptando lentamente a la dinámica de Twitter, una dinámica que registra nada menos que 400 millones de tweets al día. Razones no faltan para pensar que muchos millones de tweets con información relevante ocultada en los hipervínculos, no sean descifrados por el lector, analizados concienzudamente y cuestionados reflexivamente. Se hace harto difícil pasar un día en Twitter sin llegar a la extenuación.

No obstante, Twitter no está mal organizado pues posee categorías de información conocidas técnicamente como “hastags“, donde el lector puede seguir la opinión de los demás bajo un determinado tema concreto. El problema viene cuando se trata de dar un valor al hastag otorgándole publicidad para convertirlo en el tema de conversación más importante de una ciudad, país o el mundo entero. Lo que se conoce como “Trending Topics” no es otra cosa que publicitar aquellos temas que se está hablando en ese preciso momento. Aunque pudiese llegar a ser una sensata idea, sin embargo, se torna oscura porque es en este espacio, en los Trending Topics, donde se presenta de forma nítida la dictadura del pensamiento común, la mediocridad más banal y los intereses más despiadados de los mercados.

Pero, ¿quién está detrás de los trending topics y por qué? En un 72% de las veces, quien ha creado los Trending Topics (exceptuando a las empresas que pagan para publicitarse), han sido los medios de comunicación como la CNN, The New York Times, BBC, El País, etc., siendo el 28% restante creado por los demás usuarios. Twitter, además de ser un amplificador de noticias provenientes de determinados medios de comunicación, también es un espacio para el mercado sin omitir, por supuesto, la porción correspondiente para la mediocridad. Es imposible no leer esto o aquello de tal o cual artista o deportista, programa de televisión o modas de vestir. Al igual que tampoco es posible librarse de los absurdos temas como la muerte de un hamster de cierto esclavo de la industria musical que, por desgracia, acapara todo el interés y llega a ser mundialmente comentado. Otro ejemplo que no voy a detallar ocurre con el fútbol, giras musicales o el estreno de las superproducciones. Parece evidente que el condicionamiento social hacia un pensamiento común, centrado en el interés del sistema capitalista, viene desde atrás pero es fuertemente reforzado por la famosa plataforma virtual. 

No obstante, aunque está siendo una red monopolizada por los intereses políticos y económicos del sistema, existen algunos agujeros por tapar. Estos pozos negros fueron asumidos por los usuarios que aceptaron el poder de Twitter para usarlo a su favor y movilizar un país entero. Tal es el caso de la famosa Primavera Árabe o el movimiento social 15M entre otros. Sin embargo, la envergadura de los recientes acontecimientos sociales, no han podido desmentir ni abolir la negra influencia del poder político y económico que envuelve Twitter, sino que, las revoluciones y los movimientos sociales han garantizado una vía de poder ciudadana, donde su voz se materializa a diferencia de otros espacios públicos como el Congreso o el Parlamento. Dado que esto es un hecho evidente y bastante desagradable para el poder, desgraciadamente desde hace un año, Twitter ha permitido recortar la libertad de expresión según el criterio de cada país con el fin de expandirse internacionalmente. Es decir, no importa la libertad de expresión siempre y cuando pueda haber intereses comerciales de por medio.

Cada día se hace más relevante el pensamiento filosófico de la escuela de Frankfurt como Adorno, Horkheimer y Marcuse entre otros, para entender cómo la ideología dominante se sirve de la tecnología para construir un infierno, donde la alienación y el aislamiento se convierten en los enemigos de la libertad humana. Hasta el mismo Heidegger dirá que la tecnología es tan incognoscible y tan difícil de controlar que “solamente un Dios es capaz de salvarnos”. De este modo, se presenta bastante difícil construir una democracia deliberativa como defiende Habermas, cuando la mayoría de los pueblos sufren la tiranía económica y financiera de los intereses del mercado.

Finalmente, Twitter es una herramienta social que favorece al sistema por lo anteriormente analizado, es decir, por un lado, la naturaleza estructural de la red social impide describir el contexto de un hecho determinado, así como el poderoso control ideológico de los medios de comunicación, sin olvidar los intereses económicos de las multinacionales y el exceso de ruido que impide discernir lo relevante de lo irrelevante. Todas estas características han garantizado que el usuario no ambicione abrir un espacio para la reflexión y, al igual que los hipotéticos griegos mencionados al principio del artículo, van cediendo su voluntad a través de la ignorancia y la indiferencia para construir un mundo cada vez más injusto y vacío de significado humano. No cabe duda alguna al coincidir que la democracia sin ciudadanos críticos se convierte inevitablemente en una dictadura sea del tipo que sea.